¿Quien fue la peor cantante de la historia?.



Intentare responder a la pregunta del titulo, aunque claro esta cada uno tiene sus gustos.
Hay personas en la vida que alcanzan sus sueños no ha golpe de esfuerzo y trabajo , si no simplemente a golpe de talonario y gracias al apellido que ostentan.
Este es el caso de Florence Foster Jenkins.Considerada por muchos la peor cantante de opera de la historia, y al final de esta historia descubriréis el por que.



Hija de un millonario industrial de Pensilvania, Florence Foster siempre tuvo el sueño o mejor dicho ,capricho de dedicarse al mundo de la música. Tomó clases de canto siendo niña, pero sus profesores rápidamente le aconsejaron que tal vez esta no seria su mejor elección para en un futuro dedicarse a ello, pese a lo cual no desistió.



Florence tenía entusiasmo, mucho, y heredó dinero suficiente para financiar su propia carrera operística. Lo que al parecer no tenía, era demasiado talento, pero esto jamás la frenó,Florence Foster no quiso desistir de su sueño y siendo jovencita se marcho de su casa destino a Filadelfia, allí se caso con el Dr. Frank Thornton Jenkins ,(se divorciaron en 1902). luego empezó a ganarse la vida como maestra y pianista.



En 1909 tras el fallecimiento de su padre, recibió una herencia que le permitió acomodarse lujosamente en Nueva York y dedicarse a su sueño,se convirtió en asidua a todo tipo de evento musical y se le comenzó a ver acompañada por el pianista Cosmé McMoon.
A pesar de su falta de talento, se introdujo en el mundillo musical, en parte gracias a fundar y financiar el Verdi Club, dedicado a promover la carrera de los artistas y músicos americanos. Además del club, un surtido número de organizaciones caritativas la tenían en alta estima por los conciertos benéficos que organizaba. Como ella misma financiaba dichos actos, Florence se sentía con la autoridad de incluir sus actuaciones en ellos. hizo su debut en Manhattan, fue en abril del 1912.

En la siguiente imagen la podemos ver con el pianista Cosmé.


El talento que le faltaba a Florence como cantante, le sobraba como organizadora y recaudadora de fondos, era una persona apreciada por sus muchos amigos de Nueva York, que la consideraban una persona modesta en todas las cosas, excepto en sus delirios musicales. En sus recitales siempre había una buena asistencia de público. Enrico Caruso y otras figuras respetadas del mundo de la música solían acudir. Por lo que respecta al público en general, Florence exigía que acudieran primero a su suite en el Hotel Seymour, donde los sometía a una especie de interrogatorio. Los tickets , les informaba, sólo estaban a la venta para auténticos amantes de la música. A aquellos que pasaban la prueba con éxito, les permitía comprar una entrada por 2.5 dólares, muchos de las cuales eran revendidas hasta por 10 veces esa cifra.



El momento cumbre de sus actuaciones era el concierto privado que daba cada año en el hotel Ritz-Carlton. Para este concierto era imposible hacerse con entradas, pues sólo se accedía con invitación, que sólo poseían unas 800 personas. Cada año, las multitudes se agolpaban a la entrada y era necesaria la presencia de policías.
En 1943, el taxi en el que viajaba Florence sufrió un accidente. Lo que podría haber sido un drama se convirtió en una bendición. Cuando se recuperó descubrió que podía cantar un Fa más alto. Y en vez de demandar al taxista, le obsequió con habanos como muestra de agradecimiento.



En 1944,con 76 años,cedió a la demanda popular, y realizó un recital totalmente público en el Carnegie Hall, eso sí, sólo por una noche. El concierto fue anunciado con tiempo y agotó las entradas con varias semanas de antelación,. El 25 de octubre los asistentes la aplaudieron mientras entraba en escena con su diadema y sus alas de plumas,. Mientras cantaba la “Bell Song” de “Lakme”, las criticas fueron calladas por las carcajadas del público, incluso interpretó “Clavelitos” fue recibida con incontables “bravos”.



Ese fue su último y más grande triunfo. Florence sufrió un ataque de corazón una semana después y murió en la suite de su hotel el 26 de noviembre. No dejó ningún familiar directo, así que los miembros del consejo del Verdi Club fueron los beneficiarios de su herencia, y sus alas. Su obituario en el World-Telegram decía así: “Era sumamente feliz en su trabajo. Es una pena que tan pocos artistas lo sean. Y la alegría se transmitía como por arte de magia a los que las escuchaban”.



Los 32 años de carrera musical fueron tan estraños que se corrió el rumor de que todo fue una elaborada broma.Pero, hay pocos hechos que verifiquen esas opiniones. Además esta visión de la carrera de Florence esta en contra de otro rumor, que afirma que la muerte de Florence fue debida a las fuertes criticas tras su actuación en el Carnegie.



Murió con el mismo sentimiento de confianza que tuvo durante su vida artística, y siempre creyó que las carcajadas de la audiencia provenían de los “celos profesionales” que consumían a sus rivales. Las críticas las rechazaba diciendo “La gente puede decir que no se cantar, pero nadie podrá decir que no canté”. Lo cierto es que Florence se convirtió en vida en un personaje muy popular. Tal vez la crueldad con la que los críticos trataban su arte, en vez de desanimar al público, sirvió para que tuviera mas espectación. El público que acudía a sus espectáculos no salía decepcionado, pues de una manera u otra disfrutaban del espectáculo.

Y ya, pasemos a escucharla de una vez por todas, ninguno de estos temas tiene desperdicio solo ecuchen y decidan ustedes mismos, si es que pueden aguantarlo: