la historia del Salto del Angel

Muchas imagenes hemos visto de el, pero pocos sabemos por que se le llama así y cual es su historia, sepamos un poco mas.
El salto Ángel (en Pemón: "Kerepakupai-merú") es la catarata más alta del mundo, con una altura de 979 m (807 m de caída ininterrumpida), generada por la caída del río Churún desde el Auyantepuy. Está ubicado en el Parque Nacional Canaima, en el estado Bolívar, Venezuela,

James Crawford Angel Marshall (Missouri, Estados Unidos, 1899 - Panamá, 1956) mejor conocido como Jimmy Angel fue un explorador y aviador de origen estadounidense, a quien se le atribuye el descubrimiento oficial del Salto Ángel en Venezuela.


En estas fotografias podemos ver al propio James y una replica de su avioneta originalmente llamada Flamingo y a la que el rebautizo con el nombre de Rio Caroni.

Entre sus logros se cuenta haber aterrizado en la cima del Auyantepui en 1937, además, la cascada más grande del mundo recibe su nombre en honor a él por ser quien la descubrió de manera oficial.
Pero conozcamos mejor este hecho historico.


En 1920 mientras efectuaba un vuelo de demostración por Sur América, Jimmy Angel se vió precisado a realizar un aterrizaje forzoso sobre una alti-Planicie andina (3.500 metros de altura) elebido a la rotura del cuplón del magneto. El avezado piloto norteamericano fabricó una pieza con la suela de uno de sus zapatos, y así pudo despegar y proseguir su vuelo sin interrupción alguna. Había llegado a Panamá -Jimmy Angel- de su vuelo de demostración, y encontrándose en el bar de un hotel, donde a la sazón se comentaba el hecho del referido aterrizaje forzoso, cuando se le acercó un señor norteamericano, con un planito en la mano. ¿Que deseaba? El proponía al aviador que lo condujera a un lugar señalado al sur del río Orinoco, en Venezuela, donde era necesario un aterrizaje y despegue similar -al ya citado arriba- pero a 2.600 metros de altura.
Jimmy no se interesó mucho, pues acababa de regresar de un largo viaje, y tratando de deshacerse de aquel individuo, le dijo que sí, pero, que él exigía por sus servicios, la suma de cinco mil dólares ... en un cheque de gerencia de un banco de Panamá, antes de efectuar el vuelo, Con ello, Jimmy no le decía que no, aunque exigía unos honorarios muy elevados. Y, en verdad, consideró dicha cantidad como difícil de satisfacer, por la persona que le hacía la proposición. Cuál no sería la sorpresa de Jimmy Angel, cuando a las 10 de la mañana del siguiente día recibió la visita del extraño personaje, con el cheque por los $ 5.000 exigidos.
Hombre de palabra, Jimmy hizo los arreglos necesarios, y de acuerdo a lo previamente establecido, se trasladó con su pasajero a Venezuela
De acuerdo a lo relatado por Jimmy años después, él ignoraba el sitio exacto, y fue guiado por el extraño aventurero, quien le indicó un río a cuyo lado debía aterrizar. Jimmy así lo hizo: aterrizó sobre una pequeña sabana y, recordaba él, que el tiempo no era muy bueno y llovía bastante.
Minentras James inspeccionaba su avión el pasajero hizo una exploración a un lugar cercano, trayendo consigo unas 60 libras de pepitas de oro, dentro de sacos que, seguramente, tenía preparados de antemano a la espera de una oportunidad propicia, como la presente.


Fotografia tomada a un grupo e pilotos un 130 de Diciembre de 1930 James es el e la derecha.
Parece ser que ese norteamericano, en compañía de otro, habían realizado una expedición desde el Perú; hasta Ciudad Bolívar, donde concluyera su aventura, pero antes de dar feliz término al viaje, el otro murió a consecuencia de la mordedura de una culebra. Se presume que habían dejado ese tesoro en lugar seguro con la finalidad de recogerlo en la primera oportunidad.
Coincidencialmente, Jimmy y el otro norteamericano se encontraron en un tren, y al reconocerse rememoraron aquel viaje al sur del Orinoco ... hacía ya 14 años. fue durante la conversación que el aventurero preguntó a Jimmy si se había hecho millonario, porque suponía que éste había retornado al lugar donde, según él, se encontraba el oro a flor de tierra. Tal aseveración produjo en Jimmy Angel un cambio en sus actividades, decidiendo mezclar dos emociones muy diferentes al deseo de retornar a Venezuela: el placer del vuelo y la aventura hacia lo material, en vista de un posible "El Dorado". . . Desde entonces -años 1934 - 1935- Jimmy y su esposa María, invirtieron sus ahorros en la búsqueda de aquel sitio



Angel realizó innumerables vuelos por su propia cuenta, En uno de ellos y llevando de acompañante a un Sargento Técnico de apellido García, en momentos en que sobrevolaban el cerro Auyantepuy, que era la región que más atraía a Jimmy, observaron por primera vez la caída de agua que hoy Lleva su nombre: Salto Angel, quedando impresionados por su altura. Por el altímetro del avión estimaron que el salto tenía casi 1.000 metros de altura, lo cual lo convertía en el mayor del mundo. Esto fue ratificado años después por una expedición, al ser medido con exactitud.
El nombre que hoy lleva -Salto Angel- surgió durante una reunión efectuada en Caracas, y que culminaría con el aterrizaje de Jimmy en la cima del Auyantepuy. En esa reunión, además de Jimmy y Shorty, se encontraba Gustavo Heny,Cuando hablaron de la caída o salto, él (Heny) preguntó qué nombre tenía, quedándose ambos (Jimmy y Shorty) sin saber qué responder, pues no existía un mapa de la región, y el que ellos levantaron tampoco le habían puesto nombre. Fue Heny quien sugirió el nombre de Angel, utilizando el apellido de Jimmy.Este nuevo grupo, con la inclusión de Gustavo Heny y de Miguel Delgado, se trasladó en compañía de Jimmy y su esposa María, al sur del Auyantepuy. En una sabana, donde Angel solía aterrizar, se levantó un campamento que les serviría de base de operaciones.

Fotografias delCampamento también conocido por "1.100"- en Guayaraca, base de operaciones de Jimmy Angel. En aquel entonces vemos a Gustavo Heny, al lado de una tienda de campaña.

toda vez que Jimmy insistía que, en ese cerro muy cerca de él, se encontraba el tan buscado sitio.

Vuelos y más vuelos de reconocimiento, y las investigaciones por tierra de Heny y Delgado, proseguían sin descanso. Gustavo escaló la meseta del Auyantepuy en dos ocasiones, adentrándose cada vez más hacia el lugar que Jimmy parecía ahora reconocer, pero no le fue posible llegarse hasta él por la dificultad de bajar por un farallón de unos 1.200 pies de altura que divide la meseta del Auyantepuy.
Cuando Heny bajó de la segunda exploración, en cuyo viaje invirtió 15 días, recibió una sorpresa: Jimmy había regresado de un vuelo a Ciudad Bolívar, y con el avión cargado de bastimento, había sobrevolado la meseta y hecho un toque de ruedas, mostrándose satisfecho de haber hallado terreno firme. Sólo esperaba el retorno de Gustavo para informarle de ello y proceder de inmediato a realizar el proyectado aterrizaje.Entre Gustavo y Jimmy existía una ilimitada confianza en lo que cada cual había tomado bajo su responsabilidad, y en esa ocasión Jimmy le dijo: estoy seguro de que puedo aterrizar, y de que si algo pasa... tú nos traerás al campamento.
Es el 8 de octubre de 1937.Se aligeró el avión de todo aquello que no era imprescindible, incluyendo la gasolina, de la cual sólo se dejó en los tanques la suficiente para ida y vuelta, -vuelos que no tomarían más de un cuarto de hora en cada sentido- se colocó una tiendita de campaña, un rollo de mecate de 80 metros de largo y suficiente comida para 15 días.De acuerdo a las indicaciones de Jimmy se colocó el mayor peso hacia la cola, inclusive el correspondiente a cada pasajero. Así la distribución recayó en: Gustavo, en el último asiento, y luego Miguel, María y Jimmy.
el día 9 de octubre de 1937 y todo estaba dispuesto. El despegue se efectuó sin tropiezos, a las 11 y 20 a.m., llegando a los 15 minutos a la meseta,Tan dispuesto iba Jimmy a efectuarlo, que una vez alineado el avión con la supuesta pista y de que el terreno lucía propicio, cortó motor, magnetos, y todos los switches fueron pasados a off; la suerte estaba echada... El "Flamingo" dócilmente comenzó a rozar la superficie con sus tres ruedas (en posición perfecta de un aterrizaje de tres puntos) y dejando una huella con sus cauchos entre los mogoticos de hierba, pero cada vez más profundas a medida que crecía la velocidad y las alas perdían su sustentación.Coincidió la alerta con un pequeño salto del avión antes de caer en un terreno más blando aún, y esto trabó su tren delantero y con la inercia levantó la cola hundiéndose el morro hasta el eje del motor y quedando en esa posición.

Como podemos ver en esta fotografia:
Se iniciaron las llamadas a través del equipo de radio del avión, pero desafortunadamente no obtuvieron respuesta alguna, Se repitió luego en cada oportunidad y hora señalada para los contactos. Y la misma mala suerte que en otras ocasiones ... Fue precisamente entre llamadas y llamadas cuando Jimmy Angel sufrió la mayor desilusión; se trasladó a la orilla del río que, según él, era lugar de su aterrizaje en 1920. Y comprobó su error al notar la diferencia de una apreciación hecha desde el aire y la cruda realidad de hacerlo, en tierra. ¡No era el sitio! Esto, naturalmente, produjo un gran pesar en el grupo, pero el temple de aquellos expedicionarios no cedió ante la adversidad y, de inmediato, se dedicaron a planear el descenso.
En las alas del avión, se escribieron con tela y adhesivo, las palabras "all ok" (todos bien), y con una flecha se indicó el rumbo que seguirían.Siguiente fotografia.
Al clarear el día 10 de octubre de 1937 se pondrían en camino. O sea, el día siguiente. Antes se agotaría el último recurso: ¡intentar el hacer contacto con el campamento! Al atardecer, una nota insignificante vino a alterar el ánimo de aquel grupo: una zorra con sus cachorritos. Tan poco visitado era aquello -incluso por otros animales- que la zorra no opuso resistencia, ni se tornó agresiva, cuando Henry tomó en sus manos a dos de dichos cachorros.El grupo inició su caminata hacia el farallón, el cual tendrían que escalar luego y atraversarlo, a fin de pasar al otro lado. Esto constituía la preocupación de los expedicionarios, Pues fue allí donde Gustavo se vio detenido hacia 15 días y se había devuelto, al no encontrar la forma de bajarlo por el lado que ahora precisaban escalar.
La marcha se hacía lenta, pues tenían que ir abriendo picas, unas veces por grandes helechales, otras por ramazones trabadas, y otras para vadear los ríos. Hubo días en que escasamente pudieron avanzar unos 150 metros.
Pese al lento andar en ocasiones, al llegar a los claros se ganaba tiempo, y pronto estuvieron frente a la mole de cuarcita, llena de grietas, y la que debían subir y bajar. Tras a1gunos fallidos intentos encontraron una grieta que les facilitó el paso y con la ayuda del mecate, nuestros cuatro personajes pasaron con éxito al otro lado. Ya en este lugar, la situación cambiaba favorablemente, pues el terreno era familiar para Gustavo y todo se reducía a una buena caminata, que si bien no era fácil, al menos ya estaba trillado por uno de ellos. Conociendo el tiempo que invertirían en llegar al campamento, parte de las provisiones fueron dejadas en el camino para aligerar la marcha. Una vez que llegaron al borde del cerro, divisaron el campamento y un avión que llegaba, el cual, dijo Jimmy, debía ser piloteado por Josué López Henríquez, quien le había prometido visitarlo en esos días. Precisamente se realizaban los preparativos -con la llegada de Josué- para vuelos de reconocimiento, a fin de localizar a los viajeros extraviados, cuando éstos se presentaron, por sus propios medios, al campamento. Erróneamente se cree que todos llegaron en malas condiciones físicas. Pero no fue así. Las previsiones tomadas antes del vuelo les permitió llevar a cabo el agotador retorno. Habían transcurrido 11 días desde el despegue ... Arriba, en el cerro, cual monumento histórico quedaba el avión "Río Caroní", compañero inseparable de Jimmy, y como un hecho fehaciente de la osadía e intrepidez del piloto y sus acompañantes.
Después de la odisea, Jimmy pasó algunos sinsabores en Venezuela y, apesadumbrado, se retiró a vivir en Panamá, donde murió en 1956. Fue su último deseo el que sus cenizas fueran traídas a Venezuela y esparcidas sobre la región, que tantas aventuras le deparó y de la que siempre guardaba un profundo recuerdo. Sus deseos fueron cumplidos. María, su hijo y Gustavo, en sencilla pero emotiva ceremonia, esparcieron desde un avión y sobre el Salto Angel, el contenido de aquel cofre que, como diáfana nube, se abrazó al Salto, y con él regó para siempre la tierra que Jimmy tanto amó .